¿Cómo superar el síndrome postvacacional?

Después de estar todo el año esperando las tan deseadas vacaciones, cuando llegan se pasan volando, o al menos esa es la sensación que muchos tenemos. 

 

Para que el síndrome postvacacional no nos deprima, os proponemos estos pasos para superarlo:

 

- Romper la rutina una vez al día: Con pequeños detalles, por ejemplo, cambia de ruta para ir o volver del trabajo y así descubrir calles que desconocías, tiendas nuevas o habla con alguien nuevo, por ejemplo alguien de la oficina al que sólo saludas.

 

-Reflexionar: tener un tiempo para ti, basta con 15 minutos, pensar en aquello con lo que disfrutas, que realmente te motiva.

 

-Pasar a la acción: Por qué no dedicarle un tiempo a la semana a eso que te gusta: la fotografía, la pintura, el senderismo, los idiomas. Busca algún curso, que realmente te apetezca hacer, allí conocerás más gente con tus mismas inquietudes, harás que te apetezca que llegue un martes o un jueves, porque será el momento en el que disfrutes con tu hobby.

 

- Realizar alguna actividad física: Pero comprométete a hacerlo. Y para ello es bueno hablar con un profesional para que te recomiende lo mejor para ti. Además si vas al gimnasio a hacer máquinas, o pilates o zumba, es preferible que éste se encuentre cerca o de tu casa o de tu lugar de trabajo para que la pereza no te gane la batalla.

 

- Quedar entre semana con amigos: Hay veces que con la vorágine del día  a día, las cosas importantes se nos olvidan. Si queremos, siempre se puede sacar un hueco. Estableced un día para quedar al salir de la oficina. De esa manera desconectarás del estrés diario y ya verás cómo unas risas entre amigos son la mejor terapia.

 

- Viajar: Quién ha dicho que sólo se puede viajar en vacaciones. Se pueden hacer excursiones de un día a pueblos cercarnos, a zonas de tu ciudad a las que no sueles ir. Investiga por internet qué sitios merecen la pena conocer próximos a ti. Y así no se te hará tan duro esperar a las siguientes vacaciones.

 

-Mimarse: Al final del día, cuando llegues a casa, date una ducha, ponte un saco térmico frío en las piernas para aliviar el cansancio, acomódate en el sofá y relájate.

 

Volver a la rutina no tiene por qué ser tan malo, todo depende de ti y de aprender a disfrutar de las pequeñas cosas que se te presentan a diario, porque cada día es una aventura.

 

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