Cómo comenzar a tener un estilo de vida saludable

Es cierto que nuestro ritmo de vida hace que muchas veces nos olvidemos de nosotros mismos, de cuidar nuestro cuerpo. Si no nos encontramos bien, no rendiremos en el trabajo, los problemas se nos harán cuesta arriba, estaremos de peor humor, etc. Por eso, es necesario hacer un parón y pensar: ¿Qué estoy haciendo para cuidarme? 

 

No es tan difícil llevar un estilo de vida saludable. No hay que perder de vista el porqué y es ni más ni menos que por nosotros mismos. ¿Cuáles son nuestros principales enemigos?:

 

  • Pereza
  • Cansancio
  • Falta de motivación
  • Postponer el cambio 

 

¿Cómo empezar a llevar un estilo de vida saludable?

 

-Empezar ya: Hay que dejar de poner excusas. Las personas tendemos a postponer aquello que no nos gusta hacer o que nos da pereza. Buscamos pretextos que nos "salven" de tener que llevar a cabo esa actividad. ¿Y por qué no empiezas hoy, ahora mismo? Coge un papel y un boli o en una hoja de Excell, apunta qué tipo de comidas haces, si haces o no ejercicios, tu nivel de estrés, tu grado de felicidad, etc. Si no estás a gusto, cámbialo, pero empieza ahora.

 

-Establecer una rutina: Hasta que el cuerpo se adapte y automatice esos nuevos elementos que hayamos introducido, por ejemplo hacer ejercicio por las mañanas a las 8, beber agua cada 3 horas, etc, sería bueno ponernos unas alarmas en el móvil de manera que nos recordara lo que tenemos que hacer. Poco a poco irás sintiendo esas rutinas como algo necesario para tu cuerpo, y dejarás de utilizar las alarmas para que salga de forma natural por tu parte.

 

-Hacer ejercicio: Si no lo has hecho nunca, no hace falta que vayas a correr una maratón porque es absurdo. Pero lo que sí que se puede hacer es substituir el ascensor por las escaleras, ir andando al trabajo o a la universidad, si están muy lejos, bajarse unas paradas antes del autobús, empezar con unos pequeños estiramientos nada más levantarte, que no te lleve más de 5 o 10 minutos. A medida que te vayas sintiendo más ágil, tal vez te apetezca hacer algo más alguna clase de zumba o aerobic.

 

-Comer sano: Se puede comer de todo con moderación. Pero, sí que hay que evitar los alimentos procesados, que lleven conservantes y mucho azúcar. Para ello lo mejor es hacer cinco comidas al día, con productos frescos. Introducir todos los días verduras, fruta y cereales y entre dos y tres días a la semana carnes y pescado. Por supuesto, no es malo terminar de comer y tomar una onza de chocolate. Hay que darse algún pequeño capricho. Por cierto, si lo que te da pereza es cocinar nada más llegar a casa, hazte un menú semanal, compra aquello que vayas a necesitar para el día siguiente, y cocina la noche anterior. 

 

-Beber agua: Aunque a veces no tengamos sensación de sed, es fundamental que bebamos entre 1,5 y 2 litros de agua al día. Gracias a ella mejora nuestra función digestiva, favorece la absorción de los nutrientes, nos permite tener una piel más saludable, etc.

 

-Quedar con l@s amig@s: El hecho de quedar con amigos después del trabajo o una vez a la semana, hace que podamos desconectar de nuestro estrés de vida. Con ellos tenemos total libertad de expresarnos, de reírnos, y gracias a los amigos nos pueden dar un punto de vista distinto del problema que tenemos, dándole su justa importancia.

 

-Relajarnos: Al final del día, hay que procurar relajarse para poder dormir y descansar esas horas. Es necesario, que los músculos no estén en tensión. Para eso nada mejor como una buena ducha y después un saco térmico de semillas calentado en el microondas 2 minutos y ya está listo para poner o en las cervicales o en las lumbares o en la zona del cuerpo que más necesites.

 

No es tan difícil. Tú puedes cambiar tu estilo de vida, está en tu mano. Empieza hoy y poco a poco irás viendo los cambios a mejor.

 

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