El Camino de Santiago sin lesiones

Ahora, en verano, son muchos los que eligen hacer el Camino de Santiago. Los motivos son muy variados: fe, una promesa, o para conocer gente de todo el mundo y vivir una experiencia inolvidable.

 

Para que todo transcurra con normalidad y nada interrumpa vuestro caminar, os damos unos consejos para tratar las lesiones típicas del peregrino:

 

Ampollas: Es la "estrella" del camino, quien más quien menos, antes o después, sufre estas molestas ampollas. Para evitar que aparezcan o al menos que tarden en aparecer y no sean muy aparatosas, es importante ajustar todos los días bien el calzado, de este modo, el calzado no razará el pie. Es importante también que los calcetines sean de algodón, para que absorban la sudoración. Aconsejamos que lleves otro par de botas o deportivas. Asimismo, es fundamental, que cuando acabes la etapa del día, dejes al pie al aire libre, ponlos a remojo y si ves que se está formando la ampolla, protéjela cuando vayas calzarte antes de de proseguir el camino. La ampolla es molesta, pero si sigues estos consejos, no te será tan difícil llegar a Santiago.

 

Esguinces: Es otra de las lesiones comunes que se dan durante esos días. Es un estiramiento excesivo de los ligamentos, a veces, acompañado de un hematoma. Se inflama la zona y al apoyar el pie, resulta doloroso. Cuando ocurre, lo que hay que hacer es no apoyar el pie, elevarlo, tratar la zona con frío, y descansar dos o tres días, según la necesidad de cada uno. Y luego se podrá proseguir el Camino. Sin embargo, si produce alguna rotura, habrá que dejar Santiago para otro año.

 

Tendinitis: La tendinitis es una inflamación del tendón y se produce por una sobrecarga. Durante el Camino suele afectar al Tendón de Aquiles. Para evitarlo es importante que el calzado sea el correcto, es decir que tenga la suela dura y sin amortiguación blanda en el talón. Además, la caña de la bota no debe tapar el tobillo. Para aliviar el dolor, póngase frío en la zona.

 

Artritis Traumática: Es la inflamación de las articulaciones. En este caso, lo que se vería más afectado sería la zona de la rodilla, debido a descensos de determinadas pendientes. Aconsejamos en estos casos, que se eviten hacer etapas muy largas y llevar una mochila ligera. Si duele, póngase frío en la zona.

 

Sólo nos queda desearos que disfrutéis del Camino.

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