Terapia de frío y de calor

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Por si tienes dudas, de cuándo hay que aplicar una terapia de frío o una terapia de calor, queremos explicar un poco más en qué consiste cada una de ellas.

 

En primer lugar al aplicar la terapia de calor, lo que se consigue es aumentar la elasticidad muscular, reducir la rigidez articular, aliviar el dolor, y todo esto gracias a que el calor es vasodilatador. Esto permite y acelera la circulación que reestablece el suministro de oxígeno y de nutrientes para que el músculo se recupere.

Por su parte, la terapia de frío es vaso constrictora, lo que siginifica que disminuye el tamaño de los vasos sanguíneos, de esta manera, se usa como antiinflamatorio en caídas, tendinitis, etc.

 

En ocasiones, es bueno hacer una combinación de las dos terapias, sobre todo para alcanzar una buena recuperación muscular. El método para realizarlo es 3 minutos calor, 3 minutos frío, así hasta 6 o 7 veces. Siempre empezando con el calor y luego el frío. Es muy recomendable para esguinces y tendinitis. Siempre y cuando la inflamación haya bajado.

 

Por supuesto, siempre aconsejamos que antes de realizar cualquiera de las terapias consultar con su médico. En caso de que se vaya a utilizar la terapia de frío, la gente que tenga artritis reumatóide, cuente con una serie de condiciones alérgicas, área de sensibilidad o síndrome de Raynaud, es conveniente consultar con su médico. Si por el contrario, lo que va a aplicarse es una terapia de calor, tienen que avisar a su especialista si eres diabético, estás embarazada, personas con hipertensión arterial o afecciones cardíacas.

 

Con qué aplicar estas terapias:

  • Terapia de calor: bolsa de agua caliente, gel, saco térmico, manta eléctrica, ducha de agua caliente, etc.
  • Terapia de frío: hielo, gel, ducha de agua fría, saco térmico, etc.

 

Esperamos que os sea de utilidad. La próxima semana os traeremos nuevos consejos.

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