Cuando el estrés lesiona nuestra espalda

El estrés es un pésimo aliado para nosotros, tanto a nivel emocional como físico. Lo que a nosotros nos ocupa, es la parte física. Y es que toda situación de tensión se refleja en alguna parte del cuerpo. En algunos casos, la gente aprieta las mandíbulas de manera muy intensa y ese simple acto que se utiliza para aplacar los nervios,  es la que a veces  origina dolores de cabeza o de cuello.

 

Asimismo, una de las zonas más vulnerables, durante esta  etapa de estrés, es la espalda. En ella se producen las contracturas musculares provocadas por este hecho, durante las etapas en las que uno  está nervioso, en tensión, preocupado,  muy atareado en la oficina o en casa, entre otras cosas. De esta manera, la espalda se agarrota y se producen las contracturas musculares, inducidas por la situación que se está viviendo. Podríamos decir que ese dolor de espalda es una de las primeras señales de alarma que indica que algo no va bien y que hay bajar el ritmo y tratar de relajarse.

 

Porque si no se pone freno a tiempo al estrés, puede derivar en cuadros médicos más complicados como por ejemplo las  úlceras,  la tensión arterial elevada y en algunos casos, provocar infartos. Por eso es recomendable que en cuando notemos las primeros síntomas, se le ponga remedio.

 

Para que el dolor no bloquee nuestra actividad, debido a que esa incapacidad podría generar mayor estrés, hay que deshacer esas contracturas que agarrotan la espalda, con masajes, terapia de calor seco (saco de semillas), hacer rehabilitación y por supuesto, mantener una buena higiene postural.

 

El dolor de espalda es uno de las principales causas de baja laboral en la Unión Europea, por lo que si conseguimos canalizar mejor las situaciones de estrés, se estará ganando en calidad de vida.

 

Desde Tusacotermico te aconsejamos que este verano aproveches para relajarte y cargar baterías.