Rodilla del corredor

Desde un tiempo a esta parte, cada vez conozco a más gente que corre maratones, medias maratones, millas, o que simplemente salen a correr en grupos. No sé si se ha puesto de moda o, como muchos dicen, una vez que empiezas te enganchas y no puedes parar.

 

A simple vista, correr parece muy sencillo, quien más quien menos, lo hemos practicado alguna vez, pero lo que importa es que se haga bien. Más que nada para evitar lesiones, como por ejemplo, una de las más comunes, la rodilla del corredor.

 

Quienes la sufren sienten un intenso dolor en ambos lados de la rótula, en ocasiones se inflama y esto les provoca molestias  sobre todo al caminar, correr o estar sentado mucho tiempo en la misma posición. Si esta afección no se trata a tiempo, puede complicarse y derivar, por ejemplo, en artritis.

 

Así que para evitarlo, os damos una serie de pautas muy útiles:

 

  • Antes de salir a correr hay que calentar
  • Tener un calzado adecuado
  • Cuidar tu peso, para evitar sobrecarga en las rodillas
  • Correr en superficies suaves y planas, como césped, tierra, o pista sintética
  • Y por supuesto, cuando se comienza a correr, hay que incrementar el ritmo gradualmente

 

Tan pronto como tuvieras  la menor sospecha de que pudieras sufrir esta dolencia:

 

  • Interrumpe inmediatamente la actividad que te provoque dolor
  • Deja que tu rodilla descanse
  • Haz terapia de frío, poniéndote un saco térmico de semillas frío alrededor de la rodilla
  • Recuéstate y eleva tu rodilla
  • Y por último y no menos importante, un poco de paciencia, aunque al principio sea duro

Más vale prevenir que curar, tu rodilla te lo agradecerá.

 

Por cierto, aunque se llame rodilla del corredor, también lo pueden sufrir los ciclistas, los esquiadores, así que escucha tu cuerpo, no lo fuerces y disfruta haciendo deporte.